7 jun 2011

Testimonios: Los Cortados



El siguiente es un mail que escribió un buen amigo mío, residente de pediatría, el Dr. Sebastián Gonzalez..

Se los comparto:


Hace unos días me tocó asistir a cinco nacimientos en una misma guardia vespertina. En seis horas ningún parto vaginal. Todas cesáreas coordinadas, ninguna de urgencia. A tres de ellas no encontré justificación médica alguna y eran nulíparas. Futura madre con dos o tres cesáreas por venir y un útero cicatrizado que tendrá que seguir resistiendo.

La rutina se repetía. Un ayudante salta sobre el fondo uterino, empuja, y asoma el niño. Tomo al recién nacido, y luego de una somera revisación se lo doy al padre para que caracolee con su hijo en brazos temblorosos esquivando cables y los gritos de la instrumentista y los circulantes, para que la madre media estaqueada en la mesa de operaciones estirara el cuello para besar a su hijo. La primera visión de su hijo por lo general es invertida porque el padre no sabe como ponerlo en posición para que lo enfrente a los ojos y labios de su madre.

En llantos, el niño escuchando a su madre se calma, para volver a estar en un llanto tras la necesaria separación. Vamos señor, lo terminamos de revisar y luego se encuentran en el alojamiento. "Salió todo bien, felicitaciones, en un rato estan juntos en la habitación" repito. Esto tres o más horas después, cuando lo permita la burocracia del bloq y de la recuperación anestésica.

Una madre una vez me dijo que estar en la sala de operaciones le hizo sentirse que era una presa, rodeada de buitres que revoloteaban a su alrededor. La comparación es fuerte, pero es más fuerte ver cuando uno llega a la sala y ve a la mujer tratando de taparse sus partes mientras le pinchan la espalda, luego la acuestan sobre una chapa fría, a veces una radio de fondo, camillas que chocan para las paredes, decenas de personas hablando de bueyes perdidos. ¿Llamaron al pediatra? grita la nurse. Acá estoy respondo detrás del barbijo. Todos listos (esto cuando tenemos suerte que nos esperen para empezar).

Los pediatras pensamos en el recién nacido que recibiremos, los obstetras en las madres. Nos peleamos siempre aunque sea con el pensamiento... "ahora que me va a inventar este para sacarlo por cesárea"... "seguro la hace para no clavarse en la noche o para cobrarla de urgencia"... "y este otro que no me joda con cuando rompió las membranas, total ya le hice antibióticos" ... "lo importante es el útero". Como aquel que una vez, a mi pregunta de porqué la cesárea me dijo: "hijo muy deseado, no queremos riesgos"....

Nadie se encarga del binomio, de LOS DOS pacientes que atendemos.
3 a 30 veces más morbimortalidad materna. Duplicación de costos asistenciales, etc, etc. Se ha visto que hasta la mitad de las cesáreas son innecesarias ¿Alguien le saca una crasis si venía con clexane? Ni pensarlo. ¿Tiene la antitetánica vigente? Qué importa si ya no vemos más tétanos... Que la morbimortalidad neonatal es mayor ya está afuera de cuestión salvo indicaciones puntuales. Que la lactancia será todo un reto luego del estrés quirúrgico, una fija.

Uno ya se va acostumbrando a esta realidad que abruma. Y las explicaciones a esta realidad sobran. Muchas conjeturas. Yo no sé a cual o cuales achacarles la razón pero se me ocurren varias y seguro se potencian. Ni que hablar de las demandas maternas para la realización de esta operación. Igual me sigue pareciendo increíble (cuando no veo indicaciones claras para la cesárea) que un evento fisiológico como es el nacimiento de un niño, se lleve a cabo en un lugar para gente enferma como es el bloq quirúrgico.

En Roma a los que nacían por otra vía que no fuera parto, se les llamaba Caesus. La traducción sería "cortados". Leyes de esa época imperial obligaban a realizar la extracción de esa manera del feto cuando la madre moría. Como salvataje o para enterrar a la madre en paz con sus dioses paganos... La cesárea.

Sea cual sea el origen, y cuales sean los factores, no me quiero acostumbrar a atender a estos niños cortados sin alguna razón mayor de riesgo que la explique. Me parece que desde la colectividad médica tendríamos que seguir discutiendo el tema y seguir cuestionando la indicación de la cesárea, sin aceptarla así como así, en silencio y esperando tranquilos a esos niños con el campo estéril en nuestras manos.

Un catártico abrazo...

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