30 oct. 2013

Testimonios: Mas allá del simple generalistas vs especialistas.


Ultimamente escribimos muy poco, poco tenemos para aportar, más que ser algo que le pueda dar difusión a ciertas joyitas.

Nos llegó otro de los aportes de Sebastián, esta vez, sin material de estudio adjunto, pero no menos importante.


Nuestras vidas son películas. Son obras cinematográficas (unos piensan que guionadas por seres superiores y otros autoguionadas), con todo lo que la palabra significa. Palabra parienta de cinemática, nuestras vidas son movimientos, un fotograma tras del otro que dibujan un continuo vaivén de imágenes, sensaciones y experiencias tan coloridas como se pueda... Nuestra sociedad prefiere vendernos imágenes, prefiere vendernos cosas partidas y

fraccionadas más nunca nos venderá un todo. Nuestro sistema de salud no nos vende un médico que atenderá al paciente como un todo. Porque no le sirve. Prefiere vendernos miles de médicos especialistas diversos que fraccionan al individuo como se puede fraccionar una máquina y lo vamos armando de a pedacitos. ¿Qué conviene más al sistema? ¿Que una persona pague un ticket único para ir con su médico de cabecera que lo examine una vez y lo derive como sumo a un especialista (si es que lo requiere) y que pida un par de estudios?... ¿O que ese mismo paciente pague 5 órdenes para repartir su mes entre un consultorio y otro, y pague 3 órdenes en cada uno de ellos por la batería de exámenes?

El sistema ha malcriado a la sociedad. Muchos generalistas se han dado por vencidos y por miedo a las querellas se han transformado en "repiteórdenes" y "paseaspecialistas"... Entre los estudiantes de medicina ya la cosa ha cambiado y de arranque muchos quieren de pique una especialidad. Antes siquiera de aprender el normal funcionamiento del cuerpo humano. Cuando los generalistas llaman a un especialista (sucede mucho en las internaciones) suelen haber peleas entre ambos porque el primero lo llama para una consulta y el segundo luego de dictar sentencia, no permite que se le cuestione... ¿y para qué me llamás entonces?... ¡Pues para que saques una foto pero que veas también la película! Si el generalista está viendo los días de evolución de un paciente internado y lo ve empeorando y llama al especialista para que lo ayude... éste tiene que creerle que lo ve mal y que por algo lo llama... No puede ser que ni se digne a examinar al al paciente algunas veces ni a creerle al colega que lo viene siguiendo a diario!

Es lamentable la degeneración que estamos viviendo. Ya no es el paciente el fraccionado sino nosotros mismos, los médicos quienes nos fraccionamos. También permitimos que sea injusta la tarifa que cobra un especialista desmedida con respecto a la mayoría. ¿Y eso? ¿Porque estudió un pedacito del cuerpo un poco más? A los propios internos (en el último año de carrera) les preguntamos ¿y? ¿qué vas a hacer ahora?...  Como si no tuvieran otra chance.
Pensando en quijotadas podríamos volver a las bases y fomentar la vuelta a nuestros orígenes. Conozco médicos del interior de Montevideo (así llamo a los barrios periféricos montevideanos) y de otros departamentos que son excelentes generalistas y no estudiaron ninguna otra especialidad, pero tienen una capacidad de resolución diagnóstica y terapéutica asombrosa. Conozco médicos internistas que manejan mejor ciertas patologías que los mejores especialistas. La especialidad facilita el estudio pormenorizado de algunas enfermedades y es indudable que se necesitan. Ignorarlo sería una bobada. Pero es necesario que todos los dolores en el pecho los vea un cardiólogo? ¿Que toda tos vaya a un neumólogo, que toda diarrea la vea un gastroenterólogo y que todo parto lo atienda un neonatólogo? Seguro que no.

Se los dice un especialista.

Hasta pronto, Sebastián

3 oct. 2013

Testimonios: El Yaismo

Les dejamos un gran aporte del Dr. Sebastián Gonzalez:


HACER MENOS ES MEJOR EN EL MUNDO DEL YAISMO

Con el tiempo aprendí que en la práctica clínica hacer menos, la más de las veces, es mejor. En nuestra curva de aprendizaje, vamos aprendiendo de nuestros errores, muchas veces por atropellados nuestras prisas nos juegan muy malas pasadas. Primum non nocere dice el olvidado proverbio. Lo primero es no hacer daño.
Todos tenemos en nuestra experiencia clínica (obvio que cuantos más años de práctica más ejemplos acumulados) muchos casos vividos en los que actuamos de más. Un examen pedido sin pregunta clínica, una maniobra invasiva en la que a la mitad del camino nos arrepentimos, un diagnóstico apurado, los famosos "incidentalomas" y la batería de exámenes que lo acompañan, una muerte anunciada que nunca llegó. Lo que yo veo es que cada vez venimos peor...

Los médicos no estamos ajenos de la sociedad en la que vivimos. Esta sociedad de consumo que exige cosas a la medicina que la medicina no puede ni nunca podrá dar. Pululan los reclames de las mutualistas con los médicos sonrientes, facheros de sonrisa perfecta y apurados que salvan vidas a troche y moche a cualquier hora y nunca aparecen los ojerosos, con media almohada marcada en la cara y con mal aliento que despertó de mal humor a atender un parto a las 4 am.... Siempre las móviles publicitan que llegan "ya" a "cualquier hora" y a "cualquier lugar", "estés donde estés"... y nunca aparecen las ambulancias baleadas que no entran en algunos barrios. Obvio que nadie se muere en los reclames...¡faltaba más! Lo que sobran son camas en cti relucientes, enfermeras modélicas (ninguna gorda y acné) que tiran a la cámara un guiño sensual.


El paciente es hoy usuario. Y nadie levanta la voz para ir contra este término. A mi usuario me suena -contrario a los que defienden el término- como alguien que usa un servicio (como puede ser el de un spa)... Como me dijo un jefe de una móvil cuando entré a mi primer trabajo dentro de la salud rentado: -Mirá, acá el paciente es un cliente, siempre tiene la razón y no está bueno que te metan denuncias, así que cuidate- remató estrechándome la mano como si entrara a laburar a una súper-empresa. Mi respuesta fue la renuncia a los pocos meses con un saludo a mi venerable jefe.

¿No era que al hospital iban los enfermos con dolencias a que los curáramos? No no Sebita, hoy vamos a la mutualista para pedir tal o cual exámen, a pedir recetas de tal o cual medicamento que te cura todo... La autoreceta que le dicen. Y los que suben la apuesta van a sacarse cosas o ponerse. Una lola, la vesícula, se emrpolijan la ñata, las caderas....en fin...Para colmo, ese usuario es estafado por la realidad innegable la más de las veces cuando se encuentran que no hay hospitales limpios ni sanatorios 100% puntuales, que muchos de nosotros podemos estar de mal genio y la mayoría no somos lindos sino bastante arrugados y cansados.... Y que muchas veces las cosas tardan porque no hay otra forma que sucedan.


El otro problema es el "yaísmo" la necesidad imperiosa que vende la sociedad de que todo tiene que ser ya y ahora. No puede haber esperas, todo lo quiero ahora y ahora mismo... Somos los malcriados eternos de una sociedad que avasalle al ser humano y lo pone histérico y demandante. Como esa madre que consulta con su hijo que recién empezó a hacer fiebre y le pregunta al de la móvil: -¿Qué tiene el nene que hace fiebre? Y si el médico responde que nadie puede saber sino que hay que esperar y observar la evolución pasa a ser un burro y la señora no dudará en pedir otra consulta... ¡Y no me pidió ningún examen, y no le mandó nada! En medicina, lamento, hay que saber esperar, las enfermedades muestran sus caras la más de las veces de a poquito...

Volviendo al hilo inicial de pensamiento, hoy me topé con un gran artículo que enumera muchas cosas que el médico pediatra podría hacer -o no hacer- para hacer una buena práctica clínica. Enumera una lista de estudios y tratamientos innecesarios tan cotidianos para el pediatra... los antibióticos profilacticos innecesarios y dañinos en enfermedades comunes, los reactantes de fase aguda e imagenologia inútil, los fármacos para los reflujos (gástrico y urinario), etcéteras.... Se los recomiendo.

Con él, hago un llamado para que repensemos como sociedad médica cómo nos paramos frente a la sociedad que nos impone tiempos que sabemos que no son tiempos reales ni aplicables en nuestra profesión. Digo no a las diagnósticos "a los ponchazos", digo hagamos menos estudios innecesarios aunque la industria tecnológica los imponga, digo hagamos más semiología y menos sobrediagnóstico. Digo avancemos a lo no invasivo en nuestras unidades de cuidados críticos. Hay que ser agresivos cuando hay que serlo, no siempre. Digo repensemos técnicas de screening innecesarias y que no han demostrado resultados y que terminan siendo dañinas (léase ecografías prenatales rutinarias, digo ecografías de caderas, digo mamografías, digo PSA para las próstatas, etc)... ¿Acaso no vamos a ponernos a discutir de estas cosas? ¿Vamos a acatar pasivos las demandas del mercado y prostituir la más humana de las profesiones?

Les dejo un abrazo de reencuentro un tanto catártico luego de un lapso silencioso. Cuando no hay cosas para decir, mejor callar y escuchar (y eso que lo dice alguien bastante charlatán).

Sebastián.