9 may 2011

La fiebre



Veniamos discutiendo sobre la Fiebre, sobre todo su presencia en pediatría, cuando nos topamos con este excelente post de las mil y una noches... de pediatría, por lo que creemos interesante compartirlo con ustedes:

Gracias a la mamá pediatra he descubierto este artículo sobre la "Fiebrefobia" que os recomiendo leer. Estaba convencida que ya había escrito sobre esto en el blog y me he sorprendido cuando he comprobado que no.

La fiebre es el primer motivo de consulta tanto en atención primaria como en urgencias hospitalarias. Es algo que realmente preocupa a los padres, y lo ven como una urgencia de primera magnitud. Sin ir más lejos esta semana vino "de urgencia" un padre temblando con su niño de 8 años porque derrepente se había puesto con 38.5ºC. Estaba muy nervioso, lo que hizo que montara un numerito en admisión cuando le dijeron que no había citas disponibles. No me pareció un hombre maleducado, sino que la preocupación le desbordó. Esto demuestra la poca información que existe en la sociedad sobre estos temas. Aunque desde las consultas intentemos transmitir tranquilidad y demos constamente pautas de actuación, veo que muchas veces, esto es insuficiente. En mi centro, nos estamos planteando crear grupos de educación sobre temas frecuentes como la fiebre, las toses, o las comidas, para intentar llegar de golpe a mas población, el problema es que en cualquier momento me pueden rescindir el contrato y no puedo comprometerme en nada a largo plazo, lo cual es un gran problema.

Intentaré poner mi granito de arena, hablando un poquito sobre la fiebre.
  • La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. Es una reacción de defensa del sistema inmunitario ante una agresión, normalmente infecciosa. Por lo tanto, no es mala de por sí y no es signo de gravedad.
  • Se considera fiebre a la temperatura corporal superior a 38º C axilar. Entre 37 y 38º C se considera febrícula. Si se mide de manera rectal hay que restarle 0,5º C. Existe la creencia popular de que hay gente con baja temperatura y que con 37º C ya están con fiebre, pero eso no es verdad. Los termométros de frente no son muy fiables, los mejores -y que están desapareciendo- los de mercurio de toda la vida.
  • Ante un niño con fiebre, en primer lugar, siempre tranquilidad. La existencia de fiebre en un niño no es para alarmarse en un principio (estamos hablando siempre de niños mayores de 3 meses) Es más importante el estado del niño, el color, la respiración... Es normal que se encuentre cansado, o que sólo quiera dormir. Poneros en su lugar (yo cuando estoy con fiebre hasta deliro!)
  • No tenemos que fijarnos en el numerito que nos dé el termómetro ya que la existencia de más o menos temperatura no es indicadora de una infección más o menos grave. Fiebre de 40ºC no es indicación de gravedad ni de necesidad antibiótica. La única fiebre para preocuparse es la superior a 42ºC cosa que no ocurre prácticamente nunca.
  • No es importante el bajar rápidamente ni imperiosamente la fiebre. Es más, una fiebre de 39,5º seguro que no bajará a 36º con un antitérmico. Los medicamentos para bajar la fiebre sólo bajan grado y medio, por tanto es normal que a veces tras darle algo, todavía se queden con algunas décimas. Si el niño se encuentra bien, no pasa nada.
  • Antes de repetir la dosis del medicamento o alternar con otro es mejor actuar con medidas físicas como un baño templadito o ponerle paños fresquitos en la frente. Lo ideal es dejar al niño con poquita ropa y no taparle mucho en la cama.
  • La fiebre no da meningitis ni daña el cerebro. Las famosas convulsiones febriles se dan en niños con predisposición genética, y sólo afecta al 5 por ciento de la población. No ocurren con fiebre alta, sino con subidas o bajadas rápidas de temperatura. Suele haber antecedentes en la familia.
  • La fiebre suele ser el primer síntoma de la infección. Eso provoca que en ocasiones cuando el médico ve un paciente que acaba de empezar con fiebre no le encuentre nada más. Es probable que al pasar el tiempo se empiecen a manifestar otros síntomas que no son tan precoces y que orienten más al diagnóstico.

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