4 feb. 2012

Come comida, no demasiada, sobre todo vegetales

Hoy les compartimos unas recomendaciones sobre hábitos saludables que resume los últimos consensos de la SEEDO que vimos en Caminito del MIR


1) Come comida. Sí, de eso se trata. De comer comida. Comida, y no "cosas identificables como comida". Compra (y consume) manzanas, no "postre de compota de manzana con canela y miel". Si quieres compota, la haces tú. No compres productos "identificables como manzana", porque básicamente no sabes cuántas guarrerías y cuántos azúcares añadidos o colorantes les habrán añadido. Compra comida y come comida. Procura saber a las claras qué estás comprando.

2) No demasiada. Que sí, que puede sonar a cuento de abuela, pero no lo es. Es mejor no acabar hasta arriba, quedarse con la reconfortante sensación de que aún tendrías sitio en el estómago. Comer hasta "toupar" (como lo llama mi suegra) no es buena idea y además da muchas molestias. Sensación de que la tripa te va a explotar, incomodidades con los vaqueros, gases, reflujo/ardores... Es preferible no comer hasta arriba y tener una sobremesa tranquila. Ya llegará la hora de la merienda y nos tomaremos un vaso de leche si apetece. No hace falta comer como si el mundo se fuese a acabar.
¿Y cuál es la mejor manera de no comer como si se nos llevasen los demonios? Comprar bien y no demasiado. Adquirir la buena costumbre de comprar sólo lo que sabemos que vamos a consumir en ese día o dos. Comprar más de la cuenta nos lleva a comer más de la cuenta. Y no lo necesitamos.

3) Sobre todo vegetales. Pues claro. ¿Qué hacer en el supermercado? Primero comprar las cosas que pesan y podrían aplastar todo lo demás que metieses en la cesta, como las botellas de leche. Y luego dirigirnos a la zona de alimentos frescos y completar la cesta con lo que vayamos a consumir en ese día o dos. Primero las hortalizas y verduras y luego las frutas. Si no es factible comprar estos elementos en la zona de frescos, se pueden comprar congelados. Pero siempre será mejor adquirirlos en su estado original. A continuación elegir el pan (mejor si es integral) y el café o la infusión que solamos usar. Y por último, pasar por la zona de neveras y coger exactamente las proteínas que tengamos pensado usar para acompañar a nuestras verduras y hortalizas. No más. ¿Una bandeja de filetes de pollo? ¿Una bolsa de merluza congelada? Perfecto. A la caja a pagar. Así está todo bien: sobre todo verduras, hortalizas, cereales integrales y frutas frescas. Las cositas animales en cantidades justas, no necesitamos tantas como nos han enseñado a comer en este mundo un poco descocado.

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