21 nov. 2011

Testimonios: Quemado



Esta vez una no muy grata nota del Dr. Gonzalez sobre quemaduras graves en niños.




La nota de hoy no es nada buena. Duele. Los Pediatras ya habrán vivido muchas como la que les cuento y quizás les traigan recuerdos de alguna situación así.
Se las acerco con un artículo africano de este año donde se habla del manejo del niño quemado. Saludos, Sebastián.


Todo tranquilo en la guardia. Es verano y los respiratorios se fueron.
Incluso me iba a tirar a sestear y de repente me gritan: ¡Gran quemado!

Allí estaba, 6 años, hablando y mirando para todos lados asustado,temblando y empapado en sus propias llagas. La sábana en la que estaba envuelto, chorreaba agua. El juego le salió mal jugando con fuego y su padre lo rescató del rancho de chapas y costanero ardiendo, sacándolo de las llamas. Lo trajeron enseguida de aquel cante perdido en Piedras Blancas. Pero ya el daño estaba hecho. 50% de su cuerpo quemado.
Carbonizado. Todos los pelos de la nariz y cabeza chamuscados, el olor a quemado, a carne quemada llenaba la habitación. Poco dolor como se ve en las quemaduras profundas. Parecía una momia mostrándome los brazos extendidos y arrugados, con las manos en garra.

Antes de intubarlo, me preguntó: ¿Papá no se va a enojar porque prendí fuego cachita? Dejate de embromar le contesté que la casita está preciosa y papá no se enojó.

Ese padre llegó al rato porque se fugó del hospital de adultos donde no quiso que lo internaran para estar con su hijo. Todo el antebrazo izquierdo, del rescatador, estaba blanco tiza y sus dedos hinchados. Dejamos que hablara con él y le curamos el brazo. Quizás esas fueran las últimas palabras. Quizás fue la última vez que el hombre llorando, veía los ojos abiertos de su hijo.

Yo estaba durmiendo la siesta y me desperté cuando escuché el fuego rajando- me dijo mientras caminaba desconsolado para un lado y otro. –Andá a hacerte ver ese brazo- le contesté sabiendo que no iba hacerlo.

El pobre Alexis se jodió la vida. Porque estos accidentes pasan en los ranchos. Pasan donde las paredes son yesca, donde los enchufes no se conocen, donde la garrafa está calentando la olla debajo del techo de chapas.

El pobre Alexis se jodió la vida por eso. Por tener mala suerte y por ser pobre.


Artículo - Quemaduras

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