4 ago. 2011

Medicalizando la sexualidad.



Les dejamos este excelente artículo que encontramos en un blog donde se habla de sexualidad de una manera amena y con mucha llegada, el lugar tiene un nombre muy sugerente: Vamos a un lugar mas tranquilo?.

Les compartimos el artículo.



Ya es sabido que estamos asistiendo a la era de los laboratorios médicos, donde éstos muchas veces tienen más decisión que los propios gobiernos. Así, no es de sorprendernos que cada año se quintupliquen las ventas de medicamentos de venta libre. Argentina (aunque es una tendencia que se da en todo el mundo) está entre los primeros países que más consumen antidepresivos y ansiolíticos. El clonazepam se toma como Sugus confitado. Dentro de poco va a venir en paquetitos para comerlos en el cine.

Medicalización de la vida cotidiana es el título de un excelente artículo publicado por Enrique Carpintero, que a los que les interese el tema pueden leerlo acá.

El tema es que mientras leía ese artículo que habla justamente de los excesos en la medicalización de la vida cotidiana, se me ocurrió relacionar ese tema con la también creciente medicalización de la sexualidad.

La aparición del Viagra es central en ésto. Claro que no estoy diciendo que el Viagra no sirva, al contrario, vino a solucionar un tema muy importante como es la impotencia. El tema es que sólo un cuarto de los que lo toman son impotentes, el resto son hombres que las compran y las toman para ver que onda, o por miedo a que se no les pare. Miedo. Ya ni sentir miedo nos permitimos, que por la dudas, lo prevenimos. En un post anterior decía (y lo sostengo) que los hombres son los causantes de muchas de las exigencias estéticas de las mujeres, o sea, muchos exigen que la mujer sea linda, joven, flaca, etc. Y a la vez, cada vez más mujeres les exigen a los hombres que sean máquinas sexuales, que se les pare las 24 hs del dia, que la tengan grande, que si un día no se les para mucho ya es malo en la cama, que si un día no quiere coger es puto. El sexo termina siendo a veces una demostración de poderes. Un mirá que linda que soy y un mirá que bien que cojo.
Y no es sólo el viagra. Cada vez hay más publicidades de productos íntimos: geles de estimulación femenina, desodarantes vaginales, etc. etc. ¿Terminaremos por necesitar siempre ir a la farmacia antes de garchar?. Ya demasiado que no podamos liberarnos del preservativo, pero ¿iremos tendientes a a necesitar el forro, el gel estimulante, el viagra y el desodorante vaginal?? Y digo necesitar, porque estas cosas del mercado, terminan por crear nuevas necesidades. Miren lo que pasó con el celular...hoy no podemos salir sin él.

Pensaba también que el sexo siempre me pareció un lugar de resistencia, me encanta entender así el sexo, un lugar y un espacio donde podemos olvidarnos de todo. ¿podemos olvidarnos de todo? o seguiremos estando pendientes de exigir a los hombres un rendimiento sexual supremo (porque sino serán reemplazados al igual que el celular) o de exigirles a las mujeres que sean modelos (porque sino serán reemplazadas como un celular).

Prefiero seguir creyendo que la cama es un espacio de resistencia, donde a pesar de lo que pueda durar una relación sexual o una relación, se pueda provocar un momento inolvidable y no uno efímero. Donde el sexo sea más que el cuerpo, donde la piel pueda ser inolvidable, donde podamos hacernos bien, donde cuando sienta su perfume en la piel luego de estar con él no me quiera bañar. Y un espacio donde la caricia pueda conectarnos más que el miedo y la inseguridad.

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