8 may. 2013

Testimonios: EL PRIMO DE LEMIERRE LLAMADO POR VELPEAU

 Les dejamos otro capítulo de esta serie a cargo del Dr. Sebastián Gonzalez.

Ya hace días que ando desaparecido, sumergido en la lucha por obtener un preciado papel para colgar en la pared. Cuando estudio para pruebas como estas, se me llena la cabeza de memorias y no puedo evitar recordar los casos vividos. Es leer un tema del libro que te saltan las caras de los gurises atendidos en una gran etapa de la vida, esa de la residencia. Al menos esa parte está buena. La del tedio -temporal pero presente- prefiero olvidarla.

Pues bien, para abatir el aburrimiento les envío algo que leí hace un rato y que me hizo recordar una de las últimas pacientes que atendí. Hace un par de semanas estuvimos charlando entre pasillos acerca de la niña del hospital con una complicación trombótica venosa cerebral secundaria a una infección supurada de regiones profundas del cuello. Vagando entre libros conocí a , quien había descrito esa complicación en la faringitis y con especial relación a la yugular. Compartí con ustedes lo aprendido.

Nuestra niña evolucionó muy bien pero no pegaba todo para que se llevara el epónimo del gran bacteriólogo. Yo me dije, si no es un Lemierre es primo hermano. El origen no era faríngeo, no había bacteriemia confirmada no abscesos a distancia, no se aisló la fusobacteria y la yugular no era el vaso  trombosado... Pero el drenaje del pus del cuello tenía olor a anaerobios, el origen primario seguro estaba en el sector respiratorio alto (llámese orofaringe o tubario) y tuvo una trombosis cerebral ipsilateral.

Pues bien, hay una ley que recorre los pasillos de los hospitales que se llama Ley de Velpeau. Esta reza que cuando vemos un caso raro, pronto aparecerá otro. Compartirán conmigo que esa ley en la clínica se ve seguido. Aunque es a Velpeau -francés como Lemierre pero cirujano- que se le achaca el origen de la frase, yo nunca encontré en los libros la certificación de esos dichos. Sin embargo la ley está hecha y se comprueba eso de que las frases repetidas -aunque no sean verdades- en ellas se terminan transformando. Hoy Lemierre volvió a mí gracias a los inmunoinfectólogos españoles Olbrich y cols, que publican en los últimos archivos españoles la variante otogénica de Lemierre. Presentan dos casos con otitis y el segundo en particular me recordó a nuestra niña porque se presentó con tortícolis, masa retroauricular, y trombosis intracraneana en el seno sigmoideo. Interesante.

Dirán que el hecho de que repita otra descripción de esta "rara" enfermedad, ya estoy entrando en la etapa de agotamiento de preparación de examen y que ya basta de traer cuentos de franceses... Dirán que ya estoy como con los examenes en el liceo o los martirios de anatomía de la facultad, que ni vez la luz del día y te transformás de a poco en un bichito de escritorio. ¡Tienen razón! Igual les digo: las enfermedades raras son apasionantes como repito seguido. Son las que más me enseñaron. El ramal que generan tras su entendimiento es incomparable. Gracias a Lemierre estuvimos repasando trombosis en la niñez, anticoagulación y heparinoterapia, la cascada de la coagulación, la anatomía orofaríngea y sus rinitis, la vacuna antineumocóccica y la timpanocentesis. Ni que hablar de las infecciones abscedadas y flebíticas del cerebro y hasta de la penetrancia del metronidazol en ese santuario inmunológico. ¡Pucha que es inagotable la pediatría! 

En fin, abrazo a todos.

Sebastián

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