31 may 2012

Calidad asistencial al final de la vida

 Dando vueltas por ahì, nos encontramos con este post sobre la Calidad Asistencial al final de la vida, del cuales les resumimos solo el primer pàrrafo, extramademente importante, pero que tanto olvidamos muchas veces.

 El lugar de fallecimiento es considerado un indicador de la calidad de la asistencia sanitaria al final de la vida, considerándose que el hospital de enfermos agudos no es el lugar más adecuado para morir.

 Les recomiendo seguir con la lectura de este artìculo en el Blog de Javier Garcìa Leòn.



30 may 2012

Que es esto?

Esto es "cuidado de la enfermedad" y resulta que gastar más en "cuidado de la enfermedad" no siempre se correlaciona con mejores, más saludables, resultados para los pacientes. La Sanidad debería ser un sistema que de hecho busque promover vidas saludables, no uno que sólo trate personas enfermas. Un sistema puramente de atención de la enfermedad no proporciona incentivos a largo plazo para que la gente evite ponerse enferma, y es por tanto auto-incapacitante.
 Gamification of healthcare,

Dr. Richard J. Law
Vìa Somos Medicina

29 may 2012

No tan solo trabajo de médico, soy médico.

Las crisis son duras, pero pueden ser buenas oportunidades para cambiar. Creo que tenemos que cambiar muchas cosas y una de estas es el papel del médico en la sociedad y en el sistema sanitario español. Podemos dejar que hagan todos estos recortes, que los hagan personas que no saben lo que es un paciente, una consulta o un bisturí, que destrocen todo esto que nos ha costado tanto conseguir al intentar salvarlo a su manera, o podemos levantarnos y dar un paso adelante. Es el momento para que los médicos que no hemos hablado hasta ahora lo hagamos de una forma seria, contundente y que volvamos a ser lo que siempre tuvimos que ser: médicos.
— Pedro González(@PedroGleon), Hospital U. 12 de Octubre. Madrid
vía @patriciaafdez y Somos medicina

24 may 2012

Terribles casos de mala praxis

Les dejamos una serie de episodios de mala praxis que esperamos nunca tengamos que responder, ni ante un paciente, ni ante la justicia. Entre otros casos porque son irremables.

#2 Destornillador lumbar
Vale, a todos nos gusta McGuyver y hemos crecido viendo su habilidad para crear bombas de clips. Incluso esperamos que en el caso de enfrentarnos a alguna situación imposible en el futuro esto nos sirva para encontrar una loca solución con cuatro tonterías que encontremos en la basura.
Pero seguramente tu cirujano es la última persona que querrías que improvisara sobre la marcha con este tipo de soluciones. Y menos si es un cirujano que está operando tu columna vertebral. Es la típica situación que todos desearíamos que hubiera sido planeada con la suficiente antelación.
radiografía lateral de la columna con el destornillador roto En 2001 Arturo Iturralde iba a someterse a una cirugía para implantar unos tornillos en su columna y a fijarlos con unas barras de titanio para hacer una artrodesis. Sea como fuere el hospital, que está en la isla de Hawaiʻi, se había quedado sin barras de titanio y el paciente ya estaba sobre la mesa de operaciones y con la espalda abierta. En cuanto se dieron cuenta, las enfermeras llamaron a la isla de Honolulu para que les enviasen de forma inmediata la pieza que faltaba.
Pero el Dr. Robert Ricketson, haciendo gala de su audaz ingenio, encontró la solución para terminar pronto encima de la mesa, el destornillador de acero inoxidable. Así que ni corto ni perezoso, cortó el destornillador ayudándose de una sierra y lo aporreó con la maza para dejarlo bien sujeto a la espalda del señor Iturralde.
Por supuesto, los destornilladores de acero inoxidable no están pensados para aguantar este trote, así que unos días después el destornillador se rompió y causó nuevos daños al paciente. Iturralde tuvo que someterse a tres cirugías correctoras para acabar finalmente parapléjico.
Finalmente el hospital fue condenado a indemnizar con 5,6 millones de dólares a la familia. Puede parecer injusto que el hospital tenga que pagar por el error de un empleado ¿cómo iban a saber que el Dr. Ricketson era un médico negligente? Ah, espera, que ya le habían retirado antes la licencia para ejercer en dos estados.
#2 Dr. Majara
El rey del mundo Donald Dudley decía que era médico. También que era miembro de la CIA y quien controlaba todo el mundo, una credenciales impecables si estás loco. Dado que Dudley estaba más loco que una cabra, él y su posición imaginaria en la CIA le capacitaron para tratar a un hombre autista de 30 años llamado Stephen Drummond que tenía convulsiones.
Como podríais esperar, parte de su novedosa terapia en manos de Dudley era dejarse inyectar amobarbital, borrar parte de su cerebro con el uso de la sugestión hipnótica y drogas que le volvieron psicótico y delirante.
Pero Dudley realmente destacó cuando usó su influencia sobre Drummond para entrenarle como parte de su ejército personal que un día acabaría con todas las escuelas, hospitales y policías. Dudley, que había sido suspendido como médico unos años antes tras ser diagnosticado de trastorno bipolar, aparentemente tenía una gran lista de tratamientos "experimentales" en su currículo. Una vez enseñó a un paciente con síndrome de fatiga crónica a usar artes marciales y armas para relajarse. También se lo encontró una vez la policía en una habitación de hotel con un chaval de 15 años y un arsenal de armas de fuego. Ah, y pensaba que venía de otro planeta.
El médico falleció (o volvió a su planeta) antes de ser llevado a juicio por su mala praxis. En todo caso, la aseguradora acabo pagando 2 millones de $ a la familia de Drummond. Mientras tanto ahí afuera, una armada de autistas y ninjas hipnotizados esperan la palabra de su líder para aterrorizarnos.


Via Somos Medicina

20 may 2012

 Les dejamos este excelente post sobre Enfermedades huérfanas visto en el blog de Sara Bermudez


Resulta muy probable que en algún momento de nuestra vida hayamos oído hablar de las “enfermedades huérfanas” o “medicamentos huérfanos“, sobre todo en estos momentos de crisis económica, puesto que si ya de por sí son enfermedades poco frecuentes, en momentos de recortes económicos no dejan de ser un blanco fácil para ser un buen candidato al recorte más fuerte.
Personalmente, no me gusta la denominación que en muchos casos se hace, de “enfermedades raras“, sino que prefiero hablar de enfermedades con muy escasa prevalencia e incidencia; es decir, que afectan a muy pocas personas en el mundo. Para ser considerada como poco frecuente, cada enfermedad específica sólo puede afectar a un número limitado de la población total, definido en Europa como menos de 5 de entre 10.000 ciudadanos (EC Regulation on Orphan Medicinal Products). Actualmente, se cree que existen entre 5.000 y 7.000 enfermedades huérfanas en el mundo. En Europa, entre el 6-8% de la población padece alguna de estas  enfermedades. En España, alrededor de 3 millones de españoles las padecen. Como podemos observar serán llamadas “enfermedades raras”, pero visto en cifras absolutas, son muchos los pacientes que las padecen.
Estas enfermedades huérfanas, suelen describirse como enfermedades graves o muy graves, potencialmente mortales, de curso crónico y  muy probablemtne degenerativo. Suelen tener un comienzo temprano en aproximadamente la mitad de los casos, y por si ya fuera poco, gozan de una gran complejidad, tanto diagnóstica, clínica o farmacológicamente hablando.
Seguro que ahora mismo nos estamos preguntando: ¿cuáles son algunas de estas enfermedades huérfanas?, pues bien, la mayoría de ellas suen ser genéticas, aunque también pueden ser infecciosas, tumorales, neurológicas, autoinmunes… . Algunos ejemplos de ellas en España pueden ser los distintos tipos de anemia, como la talasémica o la falciforme, la ELA (esclerosis lateral amiotrófica) afectando aproximadamente a 6.000 personas, la enfermedad de Pompe o el síndrome de Joubert.
Un factor común en todas estas patologías, es su gran desconocimiento, no sólo a nivel del propio paciente que la padece, sino a nivel médico. Es por ello que requieren la necesidad de realizar un esfuerzo mayor de lo habitual a nivel no sólo socio-económico, sino también político. Quizás no sea rentable para la industria farmacéutica una mayor inversión en la investigación de medicamentos huérfanos, pero no olvidemos que ante todo estamos tratando de salvar vidas, que son personas que tienen derecho a una oportunidad en la atención a su salud. Una vez más, no caigamos en la tentación de frivolizar la práctica médica, atendiendo a razones tan sólo económicas. Porque los tiempos de crisis y recortes económicos afectan a todos los sistemas, pero no es necesario castigar a aquél que más lo necesita.