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26 abr 2012

La seguridad de los equipos mèdicos.

La seguridad con los dispositivos médicos, incluyendo los dispositivos implantables, es un problema actual y algo a lo que la comunidad de fabricantes debe prestar más atención a medida que las señales inalámbricas proliferan. Diría que la mayor preocupación para las industrias de seguridad y dispositivos médicos es la interferencia que afecta a la transmisión de la señal desde un marcapasos al lector o vice versa.

Hay un número creciente de dispositivos inalámbricos implantados y un número creciente de fuentes de interferencia definitivamente es algo de lo que la industria es consciente y en lo que está trabajando. 


Jim Kelle
Vía: Somos Medicina

24 nov 2011

Genericos: Si son iguales, que sean iguales.

El siguiente artìculo de Somos medicina trae aparejado un tema que sabemos tendrá gran impacto en los tratamientos de diversas enfermedades, y trata de los genéricos, medicamentos que hacen lo mismo, y que deberìan parecerse, o al menos ser iguales.

En el mercado uruguayo tenemos cajas similares según empresa farmacéutica que los comercializa, siendo 2 fármacos completamente distintos que vistos en su caja son exactamente iguales, exceptuando su nombre. Y por supuesto adentro también son iguales, desde un simple ibuprofeno a una medicación controlada similares en apariencia.

Les dejamos el artículo en cuestiòn y nos estamos viendo:

Llevamos un mes reclamando que los medicamentos que los medicamentos bioequivalentes sean también isoaparentes. Es decir, que las formas genéricas de un mismo principio activo sean todas similares entre sí y respecto al producto original. Por ejemplo, si tenemos cinco empresas comercializando Paracetamol, los cinco productos deberían tener una forma de presentación (comprimidos, sobres...) y una caja con diseño similar.

Esto es especialmente importante porque desde la implantación del RD 9/2011 las oficinas de farmacia pueden intercambiar los fabricantes de un mismo principio activo si, por ejemplo, no tienen omeprazol del laboratorio que aparece en la receta. Y además como entra en vigor la obligación de recetar por precio de referencia la mayoría de los pacientes van a recibir fármacos aparentemente diferentes cuando se les recete lo mismo.

En el comunicado conjunto de SEMFyC, FAECAP y SECA tomaban como ejemplo el Omeprazol, pues es un fármaco muy utilizado. Existen unas 40 formas genéricas y al menos otras 20 de marca, en total 60 cajas diferentes para un mismo medicamento. Cuando el paciente acuda con la receta a su farmacia caben dos posiblidades, que den el genérico o que le den la marca que se ajusta al precio de referencia. En los genéricos aparecerá siempre el nombre del principio activo (Omeprazol) pero en las otras aparecerá el nombre comercial. Además los colores de las cajas y sus diseños pueden ser totalmente diferentes.

La idea de la isoapariencia es que todos los genéricos tengan sólo los datos de principio activo, dosis, cantidad de dosis y forma farmacéutica (Omeprazol 20mg, 28 comprimidos). Y para las marcas se exigiría que al menos en una de las dos caras principales de la caja aparezca la misma información, pudiendo usar la otra para poner el nombre comercial y el diseño que quieran. Así los pacientes pueden identificar sin confusiones el fármaco que deben tomar y evitar duplicidades en el tratamiento.

La idea puede parecernos más o menos buena, pero sin duda es necesario que se aplique cuanto antes. Según los datos presentados en las VII jornadas formativas de MFyC y AP en Navarra la mitad de los pacientes mayores toman entre 4 y 6 fármacos diarios. Además estos pacientes reconocen el fármaco por el envase (63%) y no son capaces de recordar el nombre comercial ni el principio activo (43%). Con estas cifras es fácil entender que para esa mayoría de enfermos que sólo conocen el fármaco por su diseño, la aplicación de la nueva normativa de prescripción puede suponer errores en el tratamiento que causen problemas graves para su salud.

28 feb 2011

Celulares y Radiaciones



Nadie duda que hoy en dia los celulares son parte de nuestra vida cotidiana, y pocos nos imaginariamos como volvería a ser la vida sin ellos. Aunque no todo son rosas, mucho se discute sobre la radiación que recibimos de ellos.

Acá hay un artículo interesante que vimos en DSOMEDICINAL sobre el número SAR



Conoce cuáles son los dispositivos más seguros... Esta radiación no ionizante inevitablemente atraviesa nuestros cuerpos, en una cantidad que depende de la marca y modelo del móvil. En número SAR expresa cuál es la potencia por kilogramo de tejido que nuestro cuerpo -oreja y cerebro incluidos- absorbe al utilizar estos aparatos.

La radiación electromagnética que la antena del móvil emite y recibe continuamente, incluso cuando no estamos hablando (aunque en ese caso es de menor intensidad, por eso la batería dura mucho más tiempo en espera que conversando) penetran los tejidos del cuerpo cercanos al teléfono. Así surge el llamado “número SAR” (del inglés Specific Absorption Rate, o Tasa de Absorción Especifica) , que es básicamente la cantidad de radiación que absorben los tejidos vivos. Se expresa en número de Watts (W) por cada kilo de tejido (Kg), por lo que la unidad del SAR es el W/Kg.

Cuando más alto es este valor, más perjudicial es el móvil en cuestión. Los tejidos de la oreja, sitio donde por obvios motivos apoyamos el móvil para hablar, son atravesados brutalmente por esta radiación. Aunque su intensidad decrece con la distancia, y a unos pocos centímetros es casi inexistente, nuestro bonito y querido cerebro se encuentra -hueso del cráneo de por medio- muy cerca de la oreja, y por ende, del móvil.

Existen organizaciones internacionales que intentan determinar cual es el valor del número SAR que puede tener un móvil determinado para que no se convierta en una amenaza para la salud del usuario. Una de ellas, la Internacional Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (ICNIRP) ha determinado que un teléfono no debería tener un SAR mayor de 2 W/Kg. Otra, la Asociación Norteamericana de Estándares de la Asociación de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE-ANSI) ha fijado este valor limite en 1.6 W/Kg. Las autoridades de cada pais se encargan de no permitir comercializar en sus naciones aparatos que exceden determinados valores de SAR, generalmente comprendidos entre 1.6 y 2.0 W/Kg.