21 jul 2013

Testimonios: La bocina de Jorge (EPAP, PEEP, CPAP)

Les dejamos otro de los aporte del Dr. Sebastián Gonzalez.


Hoy pretendo hacer el ejercicio de contarles un par de historias y explicar lo que entiendo de algunos temas. No pretende ser una clase ni mucho menos, sino todo lo contrario. Pretendo aprender explicando, que es la mejor manera de aprender. Si encuentran errores en lo que cuento tanto mejor. Les pido me escriban así seguimos aprendiendo juntos.
Hace un tiempo asistí a una tele conferencia donde unos mejicanos disertaban sobre ventilación del distrés respiratorio. Repetían con su acento "pep" una y otra vez... En Uruguay el acrónimo suena a bocina y describe la presión positiva al final de la espiración. Le llamaré de aquí en adelante "pip" a la peep.

A mi me costó entender la nomenclatura y aún me confundo. Algunos compañeros no vinculados al intensivismo me han preguntado si no son todo lo mismo. ¿Lo son? Cuando intento explicar lo que entiendo me embrollo en palabras. ¿Cuál es la diferencia entre EPAP, PEEP, CPAP? ¿Son el mismo perro con distinto collar? Me daba verguenza preguntar una y otra vez estas cosas, ningún libro me lo aclaraba y en el cuidado intensivo la jerga hace que la confusión se expanda y llamemos peep a la cpap, y alvesre ... Para el médico general y el pediatra es importante involucrarse con estos temas ya que el soporte respiratorio no invasivo se hace cada vez más frecuente y hay aparatos ventilatorios por todos lados, hasta en los domicilios de grandes y chicos. Más de un colega que hace radio quiere dar marcha atrás cuando llega a una casa y hay una tortuga con luces funcionando.  

La bocina es una presión positiva espiratoria. Para generar pip necesitamos una válvula espiratoria independiente del flujo de aire que haya, colocada en el ventilador. También pueden serlo nuestras cuerdas vocales (quejido=autopip=pip intrínseca=nosotros queremos dejar cerrado del sistema de alguna forma parecido a como hacemos con el amigo Antonio Valsalva). Pero cuando hablamos de pip lo hacemos para ventilación mecánica invasiva. Esta válvula impide que el sistema respiratorio al espirar vuelva a la presión atmosférica, o sea que deja al sistema respiratorio con presión. Esto sucede al FINAL. Como la forma en que empecé a entender ventilación mecánica es el salvador y complejo ambú, les recomiendo que vean cómo funciona una válvula de peep (sí sí desarmen una si pueden en sus trabajos), y verán que no es más que una perilla con un resorte valvulado. Es más, exijan a los dispensadores de las móviles que siempre los ambú tengan una. Si alguien usa un ambú es porque requiere ventilación mecánica y hoy día dejar pip es casi obligatorio. Aunque sea un poquito.
La prima hermana, la cpap antes se conocía como "peep espontánea" porque se usa en los que respiran solos. Pero no son lo mismo aunque sean dos presiones. La pip es al final, la cpap es una presión CONTINUA en la vía aérea donde se aplica un flujo continuo de gas en AMBAS fases respiratorias, ya desde la inspiración y sin válvulas. Por eso dejan de roncar los roncadores cuando usan cpap ya que impide que cierren sus vías aéreas. La otra prima, la "Epap" es cuando dejamos en ventilación no invasiva (sin tubo) presión positiva ESPIRATORIA luego de haberles dado una presión positiva en la inspiración (IPAP) en aquellos que respiran solos. No hay EPAP sin IPAP ya que IPAP+EPAP=BINIVEL=BIFASES=BIPAP. En resumen, dejemos presión en la vía aérea de alguna forma y evitemos que los alveolos se colapsen. La forma la elegimos según si puede ayudarnos el paciente o no.

Bueno, si hasta aquí llegaron los que ni idea tienen lo que escribí, les contaré una historia, la de Jorge, que algo sabe del tema y leyendo sus escritos entenderán algo mas de las virtudes de la presión positiva.

Hay momentos que definen nuestras vidas. Una visión, un hecho, un sueño. Algo. El de Jorge fue una noche en que lo llamaron para cuidar a un recién nacido que agonizaba con dificultad respiratoria. Familiar de un colega amigo. Antes de saber lo que iría a hacer esa noche, Jorge había estudiado mucho. Estudio cirugía, y se interesó por el otro lado de la mesa operatoria ingresando al mundo de la anestesia infantil en una época que se intubaba niños con los dedos porque casi no existían las palas de laringoscopios para niños chicos. La idea genial de Jorge surgió estudiando lo que estaban haciendo un tal Harrison y su equipo en Sudáfrica, que encontraron una explicación para el quejido de los neonatos con membrana hialina. 

La naturaleza, nuestra sabia madre, le informa al niño que se está quedando sin capacidad residual, entonces le impone que cierre sus cuerdas y así se impide el colapso alveolar. Esto mejora la ventilación alveolar y la oxigenación. Pero claro, todo tiene un costo y límites. Este mecanismo se agota porque impone un gran trabajo respiratorio. Los sudafricanos intubaban estos niños y veían que el nene que hasta el momento de intubarlos estaban con quejido, tras la intubación desaparecía. El quejido se iba, todos contentos, menos el niño que en vez de mejorar, empeoraba. Y si lo extubaban, el quejido volvía y el niño oxigenaba mejor. ¿Qué hacía el ensordecedor quejido? ¿Qué le estarían quitando con la intubación?

Entonces Jorge se puso a buscar una manera de agregarle al tubo un quejido artificial, ese algo más que el tubo a su paso por las cuerdas quitaba: presión. Imitó el quejido natural. Se le ocurrió añadir una línea de aire bajo agua para generar presión en el sistema. Ingenió uno igual con una carpa cefálica con una entrada para un flujo de aire que al apretarla aumentaba la presión intracarpa . Así surgió el cpap. Como siempre, las ideas simples, las más geniales. Aquella noche que comentaba, fue la primera vez que se administró presión positiva continua al intubar en la clínica pediátrica. Y la mortalidad neonatal cayó a pique.

En la medicina intensiva la pip y el cpap tuvieron idas y vueltas, amoríos y desencuentros. La ventilación dejando presión positiva al finalizar la espiración comenzó a aplicarse por el mundo médico por Barach y colaboradores por el 1938, para el edema pulmonar cardiogénico. Luego ante el devenir de los diuréticos de asa, pasó a segundo plano. Hasta que el mundo de la aviación empezó a interesarse por su aplicación para oxigenar a los aviadores a gran altura. Los pilotos no la toleraban muy bien (sobretodo su corazón) así que la abandonaron por ventilación con presión intermitente. Pasaron muchos años hasta que George Gregory, aquella noche del 71 le salvó la vida a aquel niño -que aún está vivito y coleando - y cambió el mundo de la ventilación para siempre. Gracias Jorge.

Además de una entrevista a George Gregory, les dejo un abrazo y un link interesante para los que piensen que un ambú es simple. ¡Cuánto se equivocan!  



14 jul 2013

Como funciona el efecto placebo?

 Les dejamos un video que encontramos sobre la explicacion del funcionamiento del efecto placebo, a cargo del Prof. Nicholas Humphrey.

Discutible, pero al menos interesante.



25 jun 2013

Testimonios: El renacimiento de muchas vidas

Otro imperdible aporte del Dr. Sebastian Gonzalez que tenemos el agrado de compartirles:



Hay una cosa tan inevitable como la muerte, y esa es la vida. No es una frase mía sino la de un hombretón de bigotitos que mudo, decía más que mil payadores: el gran Charles Chaplin.
Yo estaba fumando un cigarrillo a la entrada del Clínicas, y entonces vi a uno de mis maestros que venía entrando al hospital apurado y valija en mano. ¿Adonde vas? le pregunté. -Voy a operar- me contestó luego de devolverme el saludo. ¿Vamos? invitó casi sin frenar. Lo acompañè.

Al fondo del hall central, esquivando los más variados caminantes, llegamos a la entrada de los ascensores. La cola para subir era larga y el cirujano no quería tardar. -Mejor bajamos- me dijo, y lo acompañé hacia el basamento. ¡Sube basamento! gritó  y luego del chirrido de cadenas la puerta mitad verde y mitad color antioxidante del ascensor se abrió para llevarnos al piso 17. -En este bendito hospital para subir, hay que bajar- reflexioné. 

Al llegar al 17 (el piso del bloq)  tomamos los equipos verdes con insignia "HC" escuchando las palabras de la nurse que avisaba que el resto del equipo ya estaba listo. Subimos al 18 para bajar de nuevo al vestuario del 17 porque no había entrada directa a los cambiadores desde donde se operaba. Cambió la historia, subimos para bajar esa vuelta. ¿Qué vas a operar? le pregunté. -Tengo transplante- me contestó señalándome la valija (ahí me percaté que era una heladerita en realidad). -Riñón- sentenció y proseguimos nuestra marcha a la sala donde esperaba el que iba a recibir el tesoro del dichoso recipiente.

Contarles lo qué pasó después puede llevarme tiempo y quizás aburra. Diré que fue mi primer contacto con la medicina del transplante, esa que permite encontrar vida donde ya no la hay. De un cadáver, nuestra medicina puede extraer vida. Recuerdo la imagen del riñón en la heladera, como el de la carnicería más o menos, gris pálida de color muerte. Al colocarlo en el paciente y tras lograr la anastomosis arteriovenosa mi amigo el cirujano avisó a la sala: ¿puedo probar? Ante la afirmativa general de la sala, se desclipó el cortocircuito y lo mágico ocurrió: el riñón tomó color en segundos y el uréter colgado empezó a producir gotas de orina... Los urólogos entraron al ruedo y yo me fui con mi profesor-amigo a tomar unos mates. La primera tarea había concluido. Un rato más tarde nos estábamos despidiendo en el mismo lugar donde nos saludáramos horas antes.

Años después, de esto hace meses, me volví a encontrar con una situación similar, pero esta vez del otro lado. La del donante. Ella era una nena que sufrió un accidente con fórmula repetida: moto + niño - casco. A las 48 hs estaba en muerte cerebral y ya nada podíamos hacer. O sí que podíamos. Amén de ayudar a la madre de la manera en que pudimos -que siempre resultan pocas-, realizamos los trámites pertinentes para ver si podía o no, ser donante. Al terminar mi turno partí sin concoer qué había sucedido. Al otro día me enteré que sus riñones fueron a encontrar otros dueños. Por suerte, el dolor algo se aliviò.

La muerte nos puede encontrar en la esquina menos pensada. Si pensamos en ella seguro enseguida buscamos otro tema. En cuidados intensivos la muerte está cerquita y la línea se afina. Cuando llega y la encontramos en un niño, el dolor es inevitable.Lo inesperado y brusco de ella la más de las veces, es a veces devastadora. Hoy día, la medicina puede paliar la vida y prolongarla hasta límites increíbles unos años atrás. Quizás demasiado. Vivimos una época en donde los padres no acostumbran a enterrar a sus hijos.

Parafraseando al alemán Erich Fromm, diré que vivir es nacer a cada instante. La vida es un continuo renacer. Lo bello es poder ver que también con el partir, podemos dejar algo nuestro bien tangible en otro. Permitir que ese renacimiento alimente otros cuerpos es una dicha antes impensada. Cuando la parca llega y visita a un niño, puede que esa parca se aleje de otro. Nosotros como médicos podemos ayudar en ese proceso, y vaya cuánto.

Los dejo con dos documentos interesantes. En uno se recomienda la forma en la que un pediatra puede y debe ayudar a los padres que pierden sus hijos. También adjunto las guías americanas de muerte cerebral en esta etapa de la vida.


20 may 2013

Testimonios: Tranquila Señora, Es Viral

Les compartimos una nueva entrega del Dr. Sebastián Gonzalez, esta vez sobre las virosis en pacientes pediátricos:


Las virosis han estado en contacto directo con la humanidad desde el comienzo. Han matado y siguen haciéndolo. Y nosotros, por ahora, estamos en práctica indefensión contra ellos. Armas pocas, preguntas muchas. Todos sabemos que la pediatría tiene íntimo contacto con la infectología, y cuanto más pequeño el niño más nos aproximamos a los virus. 

Virus deriva del latín veneno. En el comienzo del tercer milenio, para ser exacto en el 2001, se cumplieron 100 años del descubrimiento como patógeno del primer virus, el que ocasiona la fiebre amarilla o Peste americana como quieran llamarla. Por esa época, Estados Unidos invadía a Cuba en su guerra contra España. Por cada muerto en combate, morían otros 10 con fiebre amarilla. El médico militar Walter Reed se apoyó en los descubrimientos del cubano Finlay -quien había dicho que era el Aedes aegipty quien la contagiaba- para demostrar que el mosquito contagia ese veneno. Y lo describió. Lo interesante fue el camino, como siempre. Para ese tiempo los Estados Unidos  buscaban lograr lo que los franceses no pudieron, morder la tierra y cruzar la américa por un canal en Panamá. Pero la peste americana mataba a los obreros como moscas... Reed investigó en personas voluntarias a quienes contagiaba la fiebre (medicina basada en la evidencia de aquel entonces). Con la identificación de ese virus y los conocimientos de su contagio se logró prevenir con medidas higiénicas aunque sea en parte, la mortalidad de la fiebre amarilla. Evitando el mosquito, los obreros pudieron hacer la epopeya de comunicar ambos océanos... Así quedó el dichoso canal unido al nacimiento de la virología moderna.

La primer vacuna ideada por Jenner sobre fue a pesar de la ignorancia de la etiología de su creador, una vacuna antiviral. La antovariólica también estuvo vinculado a los niños. Por si no lo saben hubo en el 1803 una "Real Expedición Filantrópica de la vacuna antivariólica" que viajó por el mundo entero con 22 niños huérfanos en los que se había inoculado el virus vacunando todas las colonias españolas del mundo. Desde el 1975 la Viruela- el último caso fue un niño de Bangladesh-, está erradicada del mundo que conocemos (aunque sea por ahora). Como verán, otra vez los virus y los niños unidos...

Escribo estas anécdotas porque estamos en las postrimerías del otoño, la antesala de nuestra zafra, el invierno. Estamos en pleno pico de virosis y hoy les traigo algo que nos hizo trabajar mucho estas últimas dos semanas: ENTEROVIROSIS.

Los enterovirus son picornavirus (hermanos de la hepatitis A, de los rinovirus) y como su nombre dice, de los más chiquitos. Dan enfermedad de variada gravedad -lás más de las veces leves- y en casi todos los sistemas. Les encanta dar rash de los más variados que te complican todo el tiempo en la consulta de puerta porque algunas meten miedo... Enfermedad mano-pie-boca, la vieja y querida herpangina, cardio y neurotropismo, etc... Algunas especies de Cocsackie están muy asociados al desarrollo de la diabetes mellitus y de enfermedades atópicas. La diabetes sería una secuela de la virosis. Tomá pa vos... Se ha visto que la infección materna por estos enterovirus podría desde antes al nacimiento y desde ese momento poner al niño en riesgo para el futuro desarrollo de diabetes. 

Por su trascendencia a las enterovirosis las podemos dividir en polios y no polios... A pesar de que la polio para nosotros es algo del pasado, en otras partes del mundo, los primos hermanos de los virus polios están matando niños por el Asia, de una manera tal que algunos ya la consideran "la nueva polio" por las secuelas neurológicas que dejan. Y dan de todo. Es el tipo E 71. Aunque parezca lejano, pensar que el continente amarillo está lejos, es ignorancia. En el mundo global que vivimos las enfermedades cambian su epidemiología de un momento a otro. A prepararse entonces.

La semana pasada atendimos un niño que nació prematuro, con shock séptico y todos los fallos orgánicos que puede alguien tener.... El niño falleció, y previo a su muerte, se confirmó que el responsable era un Enterovirus 71. En retrospectiva la madre, trabajadora de la limpieza en baños públicos cursaba su primer embarazo e instaló un sindrome de impregnación viral. Se desencadenó el parto ya sabiendo que el feto tenía derrame pleural. Las teorías de su probable hidrops fueron varias. Terminó siendo una infección grave a enterovirus. Una enfermedad laboral pareciera. Se contagió por ser limpiadora y estar en contacto con los desechos de otros. Uno lee y se encuentra que cuando menor el niño, más grave la enfermedad. Lógico. Pero el porqué algunos niños hacen enfermedades leves y otros no, sigue siendo desconocido. Les dejo dos Lancet que desarrollan las diferentes caras de la enfermedad. Interesantes son las asociaciones que se han encontrado de enfermedad neurológica con disfunción sistémica neuromediada....

Me dirán que fui de un rumbo a otro, desde Panamá a Bangladesh, desde la fiebre amarilla a la polio...Un mareo la verdad. Pero esos divagues de la cabeza son una alerta. Creo debemos pensar más de lo que lo hacemos en los virus, sobre todo en los cuidados intensivos. Hoy tenemos herramientas diagnósticas que usamos poco, como la preciosa tecnología de la PCR que nos puede mostrar virus en lo que antes pensábamos que eran infecciones bacterianas "decapitadas". Máxime cuando un niño no marcha, se agrava a pesar del esfuerzo o cuando el cortejo sindromático es virósico.... Cuando yo comencé mi vínculo con la pediatría hace ya como seis años, surgía la idea de que los virus también daban sepsis y shock séptico... en aquel entonces el adenovirus se llevaba todos los créditos. Pues hoy no dudamos que los virus dan y dan sepsis y shock, dan cuadros graves. La cabeza nos fue evolucionando conforme los vamos conociendo más... Con las vacunas a las bacterias las hemos tenido más controladas, contra los virus por ahora poco tenemos que hacer más que medidas de soporte... Por eso la frase tantas veces mentada de "tranquila señora... es viral" la podríamos re dimensionar....


Abrazo, Sebastián

Clinical_Features_diagnosis_and_management_of_e71 LANCET 2010.pdf
virology_epidemiology_pathogenesis_and_control_Enterovirus 71 LANCET 2010.pdf

8 may 2013

Testimonios: EL PRIMO DE LEMIERRE LLAMADO POR VELPEAU

 Les dejamos otro capítulo de esta serie a cargo del Dr. Sebastián Gonzalez.

Ya hace días que ando desaparecido, sumergido en la lucha por obtener un preciado papel para colgar en la pared. Cuando estudio para pruebas como estas, se me llena la cabeza de memorias y no puedo evitar recordar los casos vividos. Es leer un tema del libro que te saltan las caras de los gurises atendidos en una gran etapa de la vida, esa de la residencia. Al menos esa parte está buena. La del tedio -temporal pero presente- prefiero olvidarla.

Pues bien, para abatir el aburrimiento les envío algo que leí hace un rato y que me hizo recordar una de las últimas pacientes que atendí. Hace un par de semanas estuvimos charlando entre pasillos acerca de la niña del hospital con una complicación trombótica venosa cerebral secundaria a una infección supurada de regiones profundas del cuello. Vagando entre libros conocí a , quien había descrito esa complicación en la faringitis y con especial relación a la yugular. Compartí con ustedes lo aprendido.

Nuestra niña evolucionó muy bien pero no pegaba todo para que se llevara el epónimo del gran bacteriólogo. Yo me dije, si no es un Lemierre es primo hermano. El origen no era faríngeo, no había bacteriemia confirmada no abscesos a distancia, no se aisló la fusobacteria y la yugular no era el vaso  trombosado... Pero el drenaje del pus del cuello tenía olor a anaerobios, el origen primario seguro estaba en el sector respiratorio alto (llámese orofaringe o tubario) y tuvo una trombosis cerebral ipsilateral.

Pues bien, hay una ley que recorre los pasillos de los hospitales que se llama Ley de Velpeau. Esta reza que cuando vemos un caso raro, pronto aparecerá otro. Compartirán conmigo que esa ley en la clínica se ve seguido. Aunque es a Velpeau -francés como Lemierre pero cirujano- que se le achaca el origen de la frase, yo nunca encontré en los libros la certificación de esos dichos. Sin embargo la ley está hecha y se comprueba eso de que las frases repetidas -aunque no sean verdades- en ellas se terminan transformando. Hoy Lemierre volvió a mí gracias a los inmunoinfectólogos españoles Olbrich y cols, que publican en los últimos archivos españoles la variante otogénica de Lemierre. Presentan dos casos con otitis y el segundo en particular me recordó a nuestra niña porque se presentó con tortícolis, masa retroauricular, y trombosis intracraneana en el seno sigmoideo. Interesante.

Dirán que el hecho de que repita otra descripción de esta "rara" enfermedad, ya estoy entrando en la etapa de agotamiento de preparación de examen y que ya basta de traer cuentos de franceses... Dirán que ya estoy como con los examenes en el liceo o los martirios de anatomía de la facultad, que ni vez la luz del día y te transformás de a poco en un bichito de escritorio. ¡Tienen razón! Igual les digo: las enfermedades raras son apasionantes como repito seguido. Son las que más me enseñaron. El ramal que generan tras su entendimiento es incomparable. Gracias a Lemierre estuvimos repasando trombosis en la niñez, anticoagulación y heparinoterapia, la cascada de la coagulación, la anatomía orofaríngea y sus rinitis, la vacuna antineumocóccica y la timpanocentesis. Ni que hablar de las infecciones abscedadas y flebíticas del cerebro y hasta de la penetrancia del metronidazol en ese santuario inmunológico. ¡Pucha que es inagotable la pediatría! 

En fin, abrazo a todos.

Sebastián