18 feb 2012
Buenas y Malas
- Le tengo una noticia buena y otra mala.
- Bueno... dígame primero la buena.
- Los resultados del análisis indican que le quedan 24 horas de vida.
- Pero bueno, ¿esa es la buena noticia? ¿entonces cuál es la mala?
- Que estuve intentando localizarlo desde ayer.
16 feb 2012
Resistencia a la medicaciòn.
Carlo Collodi
8 feb 2012
El Cazador.
- Nunca estuve mejor! -le responde- Tengo una novia de 18 años embarazada que tendrá un hijo mío.
El doctor piensa por un momento y dice:
- Permítame contarle una historia. Yo conocí a un hombre que era un ávido cazador, nunca se perdió una temporada de caza, pero un día salió rápido y se confundió, tomando su paraguas en vez de su rifle.
El Dr. continua:
- Así que el estaba en el bosque y apareció un gran oso frente a el. El levantó su paraguas, le apunto al oso y disparó.
- ¿Y que paso?! -preguntó el anciano.
- El oso cayo muerto frente a el.
- Es imposible -exclamo el señor- algún otro hombre debe haberlo hecho!
- A este punto quería llegar... -dijo el doctor.
7 feb 2012
Testimonios: Reanimando.
Reanimar es una actividad inherente a nuestra labor. El gran reto. Con
el enfermo y con nosotros mismos.
¡Un médico por favor! claman quienes nos necesitan girando
desesperados el cuello y dejan en nuestras manos lo más preciado: la
vida misma. Abriendo la cancha, el médico se enfrenta a los más
diversos escenarios. Y no hay marcha atrás. Una camilla, dentro de una
casa, en un estadio, en la calle, en un paritorio. Para los pediatras
la situación cobra doble o triple significado. La responsabilidad se
multiplica. El niño no pide ayuda cuando está mal la más de las veces,
sino que son sus padres, sus tíos, los abuelos. Toda la familia. Y en
nuestras manos quedan las vidas de muchos, ya que perder un hijo, es
perder un pedazo de sí mismo.
Para mí reanimar es una actitud y una práctica que da enteras
satisfacciones. Pero más que nada lo primero: ACTITUD. Entregar
nuestras destrezas al cien por ciento. Reanimar es enfrentarnos con
nosotros mismos: es EL gran desafío.
Las definiciones son variadas para el mataburros: "Restablecer las
fuerzas o el vigor" "Hacer que alguien recupere el conocimiento"
"infundir ánimo al que esté triste o deprimido". De todas ellas se
puede extraer algo, aunque para cada uno de nosotros puede tener las
más distintas connotaciones. Todos somos diferentes -por suerte- y
podemos enfrentar la reanimación con diferentes estilos. Unos más
nerviosos, otros con parsimonia y tranquilidad. Pero lo que sería
inadmisible sería encarar una reanimación sin actitud.
En neonatología tenemos un gran plus que debería traducirse en mejores
resultados: nos podemos ANTICIPAR. Tenemos una ventanita de tiempo que
nos permite ver y conocer al niño antes de siquiera tocarlo. Allí
metido en el útero, lo vemos mover, podemos investigar como está su
salud y la de la madre que lo aloja...
"Hay un 28 semanas, pero está requieto, todo bien" dice el obstetra.
CHAN. Esa frase nos da una chance. Mejor dicho: le da una gran chance
al niño. ¿Qué hago? ¿Cuál es la conducta? ¿Y cuáles son los
resultados? ¿Hacemos siempre lo que debiéramos? ¿O mejor que lleguen
las ocho y que quede para la próxima guardia? y miramos el reloj. O
quizás intentamos algo diferente...
Avisamos al CTI que preparen la unidad, chequeo el material de la mesa
de reanimación, discuto el paciente con el colega que me avisó,
releemos la historia clínica y llenamos juntos los huecos que faltan.
Hablamos en conjunto con los padres: le explicamos cuáles son los
escenarios posibles, las conductas, dónde va a ir su hijo, cómo lo voy
a tratar. También me voy a la computadora y releo la patología de la
paciente y preparo la mente y a mi equipo para cuando nazca ese niño.
Jorge me dicen los padres que se llama. Llega el fin de guardia. Jorge
tuvo suerte y no nació. Ganó un día en maduración, se sigue alimentado
en el mejor medio protegido. Me toman la guardia y al compañero que la
asume le paso todo lo vivido: lo que se resolvió, cómo es la situación
clínica, están todos avisados. Alertas y preparados. Si a Jorge le
tocó nacer, estoy más tranquilo y a Jorge ya lo conozco bastante.
Estaban esperándolo en el CTI, la incubadora caliente y vuelvo a
charlar con los padres, que aunque asustados ya tienen una cara
conocida y referente que los contiene en tan trágica situación. Salió
todo dentro de lo esperado, le digo, ahora hay que ir pasito a paso,
tranquilos. La tragedia de la prematurez un poco se atenúa y damos a
esos padres -que ya no tendrán a ese gordito rubio, rechoncho, de
ojos alegres y abiertos de los comerciales de la Johnson- cierta
tranquilidad y continencia...
En aquella otra guardia ante el aviso del obstetra del que estaba
quieto a las 28 semanas yo me quedo mateando estirando las piernas
porque ya vengo de otra guardia, y cansado miro la tele, respondo cual
zoombie mensajitos preparando la comilona del fin de semana. Pasan las
horas. Me olvido. Me acuesto. Y a las dos horas en pleno sueño me
avisan: cesárea de urgencia por favor a bloc quirúrgico. Llego
rascándome las legañas y con mal aliento a la sala. Las luces me
enceguecen. Me pongo mal los guantes y toco la pared sin darme cuenta.
La instrumentista me reta. La quiero matar y al obstetra porque me
había dicho que estaba quieto. Mentiroso. Siempre lo mismo con estos
tipos. El que sí está quieto sin respirar es un prematuro bastante
inmaduro que tengo entre manos. Debo intubarlo y la que me ayuda es la
primera vez que vive una reanimación neonatal. Entre manotazos la
corro y consigo el material que necesito. Lo intubo sin problemas. Un
lujo. Pero el neopuff anda mal y marca cualquier presión. ¡Pasame el
ambú! grito y ya estoy bien despierto. Andá coordinando una cama en el
CTI le aviso a la nurse encargada quien a los cinco minutos me
contesta: Doctor no hay camas disponibles en la unidad, el niño tiene
que ir a un CTI externo. Me quiero matar. Paso dos horas ventilando,
se me cansa la mano. Cuando salgo de la sala hablo con el padre. Todo
bien, pero es prematuro vió, está grave, se puede morir sí claro; los
del CTI luego le darán el informe. Le palmeo el hombro, lo saludo y me
vuelvo al cuarto. A las ocho mi compañero me pregunta qué tal la
guardia. No sabés le cuento: no pude ni dormir, este malhecho del
ginecólogo me dijo que había un 28 semanas quieto. ¡Y terminó siendo
terrible choclo! Con ese tipo no se puede hacer guardias.. pobre
chiquilín. Tomo el bolso y vuelvo a casa, exhausto. Y de Jorge ni su
nombre sé...
Como decía al principio: El médico es el mismo, tiene las mismas
armas, pero lo que cambia es la actitud. Yo mismo he protagonizado
ambos escenarios. Sé bien claro cuál nunca repetir. Si estamos de
guardia, la displicencia genera aburrimiento y tedio, genera estrés y
malas caras. Y lo más importante: no genera nunca buenos resultados
para el depositario de nuestros actos; el niño... Intentemos
apuntarnos a nosotros mismos, analizar nuestros actos siempre sin
miedos y con confianza que reanimar es difícil pero precioso...
Paso de manos las recomendaciones actuales en reanimación de recién
nacidos que son por demás de ágil lectura y prácticas. Me las pasó un
amigo y las comparto con ustedes. Como también reanimarse es disfrutar
una buena licencia les mando un abrazo a quienes estén con sus
merecidas vacaciones. Con la mayor envidia los saludo....
Abrazo, Sebastián
Reanimacion neonatal SAP 2012 I.pdf
reanimacion neonatal SAP 2012 II.pdf
reanimacion neonatal SAP III.pdf
6 feb 2012
Control para el instrumental quirúrgico con código de barras.
Estos son errores relativamente frecuentes, y por los que se brega para poder subsanarlos a fin de brindarle una mejor seguridad al paciente.

Durante décadas los equipos quirúrgicos han recurrido a contar y recontar las esponjas, agujas, hojas de corte, retractores para la apertura de sitios quirúrgicos y otros artículos usados durante las operaciones. Pero el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan ha creado un nuevo sistema que emplea la tecnología más avanzada a fin de asegurar que no se queden objetos en el cuerpo durante la cirugía y esto reduce errores médicos que pueden ser graves.
"El olvido adentro del cuerpo de un objeto foráneo durante la cirugía es algo que consideramos un 'evento que jamás debe ocurrir'", dijo Ella Kazerooni, profesora de radiología en la UM y directora asociada de asuntos clínicos en el Sistema de Salud de la UM.
"Desafortunadamente en los casos complejos, casos quirúrgicos que involucran emergencias o en pacientes muy grandes, pueden quedar objetos en el cuerpo y queremos hacer todo lo que podamos para evitarlo", añadió.
Algunos de los métodos puestos en práctica en la UM para prevenir los objetos quirúrgicos retenidos:
Esponjas con código de barras. Las esponjas son los objetos que con más frecuencia se quedan después de la cirugía, pero con esponjas que tienen código de barras las computadoras ayudan a llevar la cuenta. Los códigos de barra se escanean cuando se usan esponjas y se escanean otra vez cuando se sacan del cuerpo. Si hay una discrepancia en la cuenta el cirujano sabe que tiene que buscar en el área quirúrgica por algo que pueda haberse olvidado.
Órdenes de radiología electrónicas. La UM pasó de la orden manual de radiología a un sistema de órdenes electrónicas para pedir rápidamente ayuda en la localización de objetos retenidos. Las tomas de rayos X para encontrar objetos retenidos se llevan a cabo mientras el paciente está todavía en el quirófano.
"La práctica de contar manualmente se ha usado por mucho tiempo en la sala de operaciones", dijo Shawn Murphy, director de enfermería en las salas de operaciones del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan. "Los equipos quirúrgicos a veces cuentan más de un centenar de objetos en un solo caso".
Los tipos de objetos incluyen instrumentos usados en los procedimientos, agujas de suturación o esponjas que se usan para rellenar el área de incisión a fin de mejorar la vista del campo quirúrgico.
Pero la radiología puede desempeñar un papel clave en la prevención de los objetos quirúrgicos retenidos. Los rayos X pueden identificar objetos metálicos y también artículos blandos. Las esponjas con código de barras contienen una etiqueta opaca a la radiación que permite que el radiólogo la vea en la toma de rayos X.
"Las dificultades para involucrar la radiología en el quirófano se deben principalmente a la comunicación y el tiempo", dijo Kazerooni. "Primero el equipo quirúrgico necesita reconocer que puede haber un objeto foráneo retenido. Una vez que eso ocurre, el equipo necesita estar en buena comunicación con el departamento de radiología para que el técnico llegue a la sala de operación tan rápido como sea posible. No queremos demorar la cirugía o prolongar la anestesia más tiempo que el necesario".